El pequeño Nicolás

El pequeño Nicolás fue un personaje creado por René Goscinny (1926-1977) e ilustrado por Jean Jacques Sempé (1932-) cuyas historias empezaron a publicarse en un periódico en 1959. Un libro con la primera recopilación apareció el año 1961 y, en vida del autor, se publicaron cuatro más (Los recreos del pequeño Nicolás, Las vacaciones,  Los amiguetes, Los problemas). La familia de Goscinny dio a conocer, el año 2004, ochenta episodios inéditos más que, como los anteriores, también fueron ilustrados por Sempé, y que se publicaron en tres libros (La vuelta al cole, El chiste, ¡Diga!). En cada libro se contienen varios episodios consecutivos pero independientes. En todos, desde su horizonte infantil, contradictorio pero diáfano, Nicolás habla de las relaciones con sus padres, de su vida en el colegio y del comportamiento de sus amigos: Eudes, Alcestes, Godofredo, Clotario, Joaquín, Rufo, Agnan (o Aniano), Majencio.

El narrador, tan irónico precisamente por su ingenuidad, emplea muchos juegos de palabras sencillos pero eficaces. En sus relatos abundan las repeticiones coloquiales del rasgo definitorio de cada personaje, emplea expresiones típicas —«terrible», «fenómeno»…—, y acierta con muchas frases felices al describir la conducta cotidiana: Nicolás y sus amigos juegan al tren y, después de un rato, el narrador reconoce que no era demasiado divertido, «si eres locomotora, todavía; pero, si eres vagón, te aburres un poco» («De chocolate y fresa», El chiste). Además, el autor francés no es sólo un genio del humor verbal sino también del humor de situación y logra escenas de una comicidad desbordante jugando excepcionalmente bien con la ironía dramática, esos momentos en los que el lector ya sabe lo que los protagonistas ignoran.

Como es lógico, muchos episodios están centrados en ambientes del pasado que a un niño de ahora le resultan extraños pero no así a muchos adultos: familia que se compra un primer televisor o a la que por fin le ponen línea de teléfono, antiguas máquinas de escribir, tiendas de aspecto familiar… Ese ambiente «de antes» quita hierro a las continuas discusiones entre los padres y a las frecuentes amenazas de marcharse de la madre, pues todo se acaba resolviendo con afecto y alrededor de una tarta de manzana o de chocolate. También se puede señalar cómo el mismo clima de conflictos entre los padres de Nicolás, y entre su padre y el vecino, tiene su reflejo en las continuas peleas entre los chicos a la hora de sus juegos: «Los otros no estaban de acuerdo, lo cual es un rollo; cuando uno juega solo no se divierte, y cuando no se está solo, los demás arman un montón de discusiones» (El pequeño Nicolás).

Las dinámicas ilustraciones de Sempé subrayan el humor agudo de Goscinny. Con trazos aparentemente simples pero detallistas, Sempé transmite rasgos propios del comportamiento y las reacciones de niño con desenfado y simpatía, y tiene una particular habilidad para las escenas de grupo, estáticas como cuando los chicos están en clase, o en movimiento como sucede cuando muestra los caóticos juegos colectivos.

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