La liebre que se burló de nosotros

La liebre que se burló de nosotros contiene doce relatos sobre animales reales con los que Andrea Camilleri (1925-2019) y su familia convivieron. La historia que da título al libro procede de una expedición de caza en la que, siendo niño, el autor acompañó a su padre. Hay otra, «El hechizo del zorro», que cuenta otra salida con su padre y sus amigos cazadores, que fue la última. Las demás tratan de animales domésticos o silvestres reales: gatos, perros, cerdos, aves…, y tienen un tono amable y cordial. No son fábulas sino relatos realistas, de quien no pierde de vista que los animales son seres irracionales a los que, eso sí, hay que tratar siempre con afecto y del modo más adecuado: incluida la víbora que un campesino le anuncia que ha visto en el otro extremo de su finca en «El año de la gran cacería», o los cerdos revoltosos de «El día que los cerdos se emborracharon», o «Aghi, un perro difamado», un perro sordo que todo el mundo le desaconseja tener porque los perros de hoyo son muy agresivos. Al final del libro hay dos notas del autor: en una indica que terminó estos cuentos hace diez años pero que los publicó en 2019 para sus biznietas; en otra señala que los escribió, al darse cuenta de la ignorancia de muchos niños actuales respecto a los animales, para dar testimonio de una época en la que los animales eran seres cercanos, y para señalar que como el comportamiento de los hombres hacia los animales tantas veces es vergonzoso le gustaría contribuir a que no lo sea.

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