Harold y el lápiz morado

Harold y el lápiz morado, del autor de tiras cómicas y pintor norteamericano Crockett Johnson (1906-1975), es un álbum históricamente importante cuya frescura, en el argumento y en su composición gráfica, le ha hecho una referencia permanente.

Su protagonista es un chico que, armado con su lápiz, quiere salir a dar un paseo en una noche de luna. Pinta primero la luna y la carretera, pero se cansa y se sale de la carretera y entonces pinta un manzano y un dragón para guardar las manzanas. Por error pinta un mar y se hunde, pero dibuja rápido una barca y luego navega un poco hasta que pinta la playa. Allí dibuja un picnic, un ciervo para que se coma los restos, una montaña para subir y cuando, al llegar arriba, se cae, dibuja un globo para bajar. Pero luego tiene un problema: no sabe volver a su habitación y se le ocurre dibujar un guardia para preguntarle…

Álbum memorable, ultrasimpático y absorbente, de los que se lee queriendo siempre saber qué vendrá después. Cae muy bien el personaje, un chico de cabeza redonda que va dibujado con una línea simple y es presentado siempre de perfil. Si podemos estar más o menos familiarizados con dibujos económicos propios de las mejores tiras de cómic, no es tan común un argumento que, siendo elemental aparentemente, sea tan entretenido y a la vez refleje tan bien cómo puede funcionar la imaginación de un chico. Hay otros libros de Harold, en inglés, que aunque no tengan la originalidad del primero son atractivos para quien sea entusiasta del personaje.

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