Gracias abejas

Hay álbumes que, de modo sencillo, logran condensar y transmitir a los más pequeños importantes actitudes vitales. Es el caso de Gracias abejas, de la ilustradora Toni Yuly: empieza con un niño que abre las cortinas y aparece un sol radiante, y luego las sucesivas dobles páginas muestran escenas muy sintéticas de la vida cotidiana del niño (un niño de campo podríamos pensar), con textos escuetos y repetitivos —«El sol nos da luz. Gracias, sol», «Las abejas nos dan miel. Gracias, abejas», «La oveja nos da lana. Gracias, oveja», «Las nubes nos dan lluvia. Gracias, nubes», «Los árboles nos dan madera. Gracias, árboles», «El campo nos da plantas. Gracias, campo», «La tierra nos da nuestro hogar. Gracias, tierra»—, y termina con el niño durmiendo de nuevo en su cama. En fin, está bien lo de hacer conscientes a los lectores de las muchas cosas que reciben gratuitamente.

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