Cinco chicos y eso

Cinco chicos y eso, de Edith Nesbit, es una historia que se publicó en 1902 y que se ha publicado hace pocos meses en España por primera vez. Fue un relato importante pues, por su forma de introducir de modo natural la fantasía en la vida cotidiana de los protagonistas, se convirtió en una referencia para muchos escritores de fantasía.

Los hermanos Cyril (Ardilla), Anthea (Pantera), Robert (Bob), Jane (Gatita), y el bebé, Hilary (Corderito) van a pasar unos días en una casa de campo y, en un paseo, encuentran a «eso», un extraño ser con ojos de caracol, orejas de murciélago, manos y pies de burro, cuerpo peludo como de araña… Él mismo les explica que es un Psammead, un Hada de la Arena, que ha vivido siglos, y pronto comprueban que es un tipo irritable al que deben tratar con amabilidad y que les puede conceder un deseo al día. Pero, por unas u otras razones, todos los que van formulando acaban en desastre, cosa que se arregla muchas veces porque los deseos solo duran hasta el atardecer. Al final, sin embargo, será necesario el poder del Psammead para salvar a un amigo de un enredo en el que los mismos chicos lo han metido.

La narración es, como es habitual en la escritora, amena y, por momentos, cómica. En ella se hace notar cómo la magia puede causar grandes complicaciones. Es un gran acierto el personaje del Psammead, que si es susceptible y picajoso, también se va enfadando cuando ve las peticiones que le hacen los chicos: eso que queréis, les indica, «no os va a hacer mejores personas»; otra vez les dice: «no entiendo por qué sois incapaces de pedir algo sensato, algo para comer o para beber, o buenos modales o buen humor»; y al final estalla: «me estoy cansando de vosotros, tenéis menos sentido común que una ostra».

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