Solo cuentos (para niños)

Sólo cuentos (para niños), son doce relatos cortos humorísticos de Rudyard Kipling. Los tres primeros, más cortos que los demás, los escribió el autor para su hija pequeña: de ahí la expresión inglesa «Just So» del título, que a su hija le gustaba oír. Los demás conservan el tono del adulto que se dirige a los lectores u oyentes para darles algunas explicaciones. Los más conocidos son los que tienen un cierto carácter de fábula que nos desvela un enigma: De cómo la ballena llegó a tener garganta, De cómo le salió la joroba al dromedario, De cómo se formó la piel del rinoceronte, De cómo el leopardo adquirió sus motas negras, El pequeño elefante (o de cómo el elefante llegó a tener trompa). Del mismo tipo son La canción del viejo canguro, La aparición de los armadillos, El cangrejo que jugaba con el mar y El gato que andaba siempre solo. Es distinto, pero no alcanza la excelencia como los anteriores, La mariposa que pegaba patadas, con personajes humanos y animales a la vez, y hay otras dos historias, tituladas De cómo se escribió la primera carta y De cómo se hizo el alfabeto, que tienen protagonistas humanos en el neolítico.

Kipling tiene una clara intención educativa: presenta la glotonería de la ballena, la pereza del dromedario, los malos modales del rinoceronte, la tonta vanidad del jaguar, el egoísmo individualista del gato; también alaba el ingenio y habilidad del erizo y la tortuga, que se unen para transformarse en un nuevo animal, el armadillo; la cortesía y curiosidad que mueven al pequeño elefante… Usa siempre un lenguaje rico con un humor que atrae al niño, en el que abundan bromas, repeticiones, y que, a la vez, amplía el vocabulario. Por ejemplo, el leopardo le pregunta al mandril: «¿Adónde ha ido la caza?»; luego el etíope le pregunta lo mismo de otra manera: «¿Puedes indicarme cuál es el actual hábitat de la fauna aborigen?»; y el narrador apostilla entre paréntesis: «Eso equivalía a preguntar lo mismo, pero el etíope utilizaba siempre palabras pomposas. Era una persona mayor».

Los susceptibles deben saber que el autor bromea de un modo que hoy se consideraría políticamente incorrecto: en De cómo se escribió la primera carta y De cómo se hizo el alfabeto, los protagonistas son unos padres y una hija llamada Taffimai Metallumai, «que quiere decir jovencita-sin-buenos-modales-y-que-debiera-recibir-unos-azotes», brevemente Taffy, una chica muy activa y valiosa, como se verá, a la cual el narrador nos dice que sus padres la querían mucho y, por tanto, que no «le daban ni la mitad de los azotes que hubiese sido conveniente para ella»; y no tiene desperdicio el irritante comportamiento de las «señoras neolíticas». Cada relato tiene varias ilustraciones del mismo Kipling, que además las comenta con mucho acierto —se ve que era muy consciente de sus cualidades y limitaciones como ilustrador—, y que tienen ecos de artistas de la época que le agradaban.

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