Una gran ascensión. El Club Alpino de los animales

A principios del siglo XX, en la línea de los relatos populares protagonizados por animales que se comportan igual que los hombres —como fueron los de Beatrix Potter—, y en el momento en el que se propagaba la pasión por el monte y la escalada, se publicó Una gran ascensión. El Club Alpino de los animales, un relato en versos graciosos de G. H. Thompson con unos dibujos realistas de Clifton Bingham (1859-1930).

El león Leo, el hipopótamo Hipo, Jumbo el elefante y Bruno el oso, que es el montañero experto, fundan el Club Alpino. Con algunas excepciones, normalmente las palabras que cuentan el relato van en la página izquierda y, en la derecha, se presenta una ilustración grande, a color o en blanco y negro. Debajo de estas ilustraciones grandes en la página derecha va un texto que actúa como el título de cada paso que dan los héroes: «Preparación de la ascensión», «En marcha», «Jumbo espera hasta que se descongele el glaciar», «Una escalada atlética», «Jumbo se salva de la grieta», «Leo deja la cordada», etc.

Relato ingenuo en su planteamiento que hoy parecerá políticamente incorrectísimo a muchos, pues no son pocos los riesgos que corren los héroes. Los dibujos son sugerentes y cómicos, como es de suponer. El texto en castellano busca las rimas pero, acertadamente, sin la preocupación de versificar por completo el texto: «Qué euforia / volver a casa para contar esta historia», dice Hipo; su compañero no lo ve claro: «el elefante solo de pensarlo, tiene sudores fríos. / Todas las paredes le parecen desafíos. / ¿Sabéis cuál es la clave de sus avances? / La experiencia de los guías para solucionar los percances».

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