Un oso llamado Paddington

Un oso llamado Paddington, del inglés Michael Bond (1926-2017), fue el primer libro de un personaje que se hizo muy popular desde su aparición y cuyas aventuras continuaron en libros sucesivos, además de que se convirtieran en una serie de televisión y en películas.

Cuando van a la estación de metro de Paddington a esperar a su hija Judy, el matrimonio Brown encuentra un pequeño oso procedente de Perú, según él mismo les cuenta muy educadamente. Los Brown llaman Paddington al oso y se lo llevan a su casa, con el alborozo de sus hijos Judy y Jonathan. El oso se adapta bien a la vida familiar y vecinal de los Brown: viaja en metro, va de compras, lo llevan al teatro, a la playa, etc. Y siempre ocurren cosas, «soy de esa clase de osos», según el mismo Paddington.

Paddington se comporta, en parte, como un niño cuyas travesuras son inconscientes: inunda el cuarto de baño, se pierde en el metro, desaparece de la vista de sus padres en la playa, pinta encima de un cuadro del señor Brown… Su amor por la mermelada y toda clase de productos dulces, con los que no le importa nada pringarse, lo hacen también cercano a muchos niños. Además, es siempre amable y respetuoso, y se fija mucho en lo que cuestan las cosas: por ejemplo, le parece carísimo un billete de metro, tan pequeñito. Rasgos como estos hicieron de Paddington un personaje popularísimo, casi siempre caracterizado con su inseparable sombrero, botas de monte y gabardina. El estilo de Bond es fluido y capaz de arrancar la risa en algunas escenas, y una leve sonrisa en los comentarios del narrador, «una ventaja de ser un oso muy pequeño en una cama muy grande era que había mucho sitio», ese tipo de humor suave.

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