Los buscadores de tesoros y Los Seremosbuenos

Dos conocidos libros de una de las más importantes escritoras inglesas de libros infantiles, Edith Nesbit (1858-1929), son Los buscadores de tesoros y su continuación Los Seremosbuenos.

Sus protagonistas son los seis hermanos Bastable —Dora, Oswald, Dicky, los gemelos Alice y Noël, y Horace Octavius, al que todos llaman H.O.—, huérfanos de madre. En el primer libro deciden recuperar la fortuna familiar perdida ensayando distintos métodos: buscar tesoros ocultos, hacerse detectives, vender los versos que hace Noël, intentar encontrar un Generoso Benefactor, secuestrar a un chico para pedir un rescate, rescatar a un anciano caballero en apuros, vender jerez a comisión, capturar un ladrón…

El segundo relato empieza cuando los Bastable han cambiado de fortuna. Ellos pensaban que si fueran ricos serían «más felices y muy, muy buenos», pero descubren que no es tan fácil. También comprueban enseguida, y se lamentan, de «lo pronto que te acostumbras a las cosas, incluso a las que más deseabas». Así que, después de una travesura más, son enviados al campo en verano, junto con dos amigos. Allí constituyen una sociedad, a la que deciden llamar Los Seremosbuenos, cuyas dos primeras reglas son: 1) Todo el mundo tiene que ser lo más bueno posible; 2) No hay que ponerse demasiado pesado con lo de ser bueno (Oswald y Dicky pusieron esa regla)…

Los buscadores de tesoros, publicado al principio por entregas y como libro en el año 1899, es el primer relato de Nesbit sobre los Bastable y el que la empezó a dar popularidad. Cuenta con unos protagonistas creíbles, con situaciones y diálogos divertidos, y con unos irónicos y eficaces acentos «feministas»: cuando el narrador cuenta los problemas económicos de su familia indica que «se fueron las criadas y sólo quedó una chica para todo. De una buena chica para todo suele depender gran parte de la comodidad y el bienestar»; o cuando habla del diferente talante a la hora de afrontar las cosas entre sus hermanas y él, señala que «las chicas no valen para explorar África ni nada por el estilo; son de una delicadeza bárbara».

Como en el primer libro, en Los Seremosbuenos también son divertidos los acentos del narrador, desconocido pero evidente, por sus continuos autoelogios. Otro de sus rasgos está en que los protagonistas no logran que coincida lo que está bien a los ojos de los adultos con lo que a ellos les parece conveniente: Dicky le dice a Oswald que «tiene que haber algo divertido que “no esté mal”». Otro más está en lo bien que Nesbit siempre retrata el curso de los pensamientos de chicos y chicas, y muchos aspectos de las relaciones entre ellos. Luego, como en otros libros suyos, en los diálogos y comentarios hay referencias literarias que los protagonistas manejan con soltura y que, para los lectores actuales, quedan claras con las oportunas y aclaratorias notas al pie.

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