Jardín de versos para niños

Jardín de versos para niños fue el primer libro de versos de Robert Louis Stevenson. Lo dedicó a la que fue su niñera y, en él, a lo largo de 64 pequeños poemas, intenta recuperar los sentimientos de su infancia: están más dirigidos al adulto que al niño, por tanto. Escritos cuando estaba enfermo, abundan los que recuerdan sus enfermedades de niño, como «El país de la colcha»: «Cuando estaba enfermo y guardaba cama, / en dos almohadones grandes me apoyaba / y tenía a mano todos mis juguetes / para que estuviese contento y alegre […]». Otros revelan la capacidad imaginativa del niño que inventa nuevos mundos y sueña con viajes a lugares lejanos. No faltan brevísimos poemas bromistas, como «El día de mañana»: «Cuando crezca y me vuelva muy mayor / voy a ser alto y fuerte, sí señor, / y les voy a explicar a esos pilletes / que no deben quitarme los juguetes». Y todos demuestran la maestría del autor, que sabe transformar lo cercano en breves poemas evocadores: la lluvia, la vaca, la luna, el viento, los libros ilustrados..

Esta edición reproduce la edición británica de 1896, ilustrada por Charles Robinson (1870-1937). Años atrás, la misma editorial publicó los poemas de Stevenson con las ilustraciones de la norteamericana Jessie Willcox Smith (1863-1935) que acompañaron una edición norteamericana de 1905, doce láminas en color y dos o tres dibujos en blanco y negro por cada poema, magníficas por su fuerza para enganchar la imaginación del lector y avivar las emociones que suscitan los versos.

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