Tú y yo, yo y tú

Aunque son más frecuentes los álbumes que tratan del afecto entre madres e hijos o hijas que los álbumes que tratan de lo mismo entre padres e hijos o hijas, no faltan ejemplos de los segundos. Uno notable de hace poco es Tú y yo, yo y tú, de Miguel Tanco (1972-), una historia sencilla pero ilustrativa: en escenas de la relación cotidiana entre padre e hijo, este va diciéndole a su padre cuántas cosas aprende gracias a él: «te hago las preguntas más difíciles…», «te llevo a lugares que nunca has visto…». Normalmente comienza con una frase que abre: «te enseño a jugar…», y sigue con otra que cierra:  «y a perdonar».

La opción por unas ilustraciones alegres, unos dibujos coloreados en los que predomina un luminoso amarillo, va de acuerdo con el tono amable y nada enfático del relato. Por otro lado, es un álbum de los muchos que se puede poner como ejemplo de que los mejores álbumes para y sobre los más pequeños nacen de ideas y reflexiones cotidianas muy sencillas, o que parecen muy sencillas. También, de que este tipo de relatos a quién en realidad se dirigen es a los padres, que son los que pueden verse más retratados en lo que se cuenta.

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