Stone Fox y la carrera de trineos

Stone Fox y la carrera de trineos, del norteamericano John Gardiner (1944-2006) es un relato con un gran mérito: el de ser un libro de los que hacen descubrir a un lector primerizo el placer de una lectura completamente absorbente.

Cuando su abuelo enferma, Willy, diez años, averigua que se debe a que les van a quitar la casa porque no han pagado los impuestos. Por esa razón decide competir en una carrera de trineos con su perro, cuyo premio es, justo, los 500 dólares que les hacen falta. Viene a competir el mítico indio Stone Fox, que nunca habla. Willy encuentra un día a Stone Fox en un establo y, por un malentendido, el indio le da una bofetada. Entonces Willy le dice que competirá en la carrera y le explica el motivo por el que competirá en ella, y el indio calla. Cuando llega la carrera, Willy va por delante todo el tiempo pero, cuando faltan pocos metros, su perro desfallece y muere.

El relato está inspirado en una leyenda de las Montañas Rocosas escuchada por el autor en Idaho. Es una historia que consigue transmitir emoción a pesar de que la presentación de personajes y escenarios sea un tanto esquemática, y aún contando con la improbabilidad de algunas cosas: la forma en que se presentan la enfermedad del abuelo, ciertas reacciones de la gente ante lo que sucede, que un chico de sólo diez años haga lo que hace Willy… Sin embargo, todo se mantiene dentro de los límites de lo posible, algunas escenas son magníficas, el paso narrativo es perfecto, la tensión es creciente y atrapa por completo al lector, las explicaciones de por qué puede ganar el chico con un trineo de un solo perro son creíbles, la descripción de la carrera es sobresaliente y el emotivo desenlace resulta impactante pero no artificial.

 

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