Momo

Con el paso del tiempo el libro más popular y de impacto más universal de Michael Ende (1924-1995) ha llegado a ser Momo, un buen ejemplo de que los grandes relatos infantiles merecen ser leídos y releídos a cualquier edad.

En las ruinas de un anfiteatro de una gran ciudad se reúnen Momo y sus amigos Gigi Cicerone y Beppo Barrendero. A un tiempo feliz sucede otro en el que las amistades se enfrían. Los culpables son unos extraños ladrones de tiempo, unos «hombres vestidos con trajes de un color gris telaraña» cuyas «caras parecían ser de ceniza gris», llevaban bombines, fumaban pequeños puros grises y «cada uno llevaba siempre un maletín gris plomo». Sin embargo no podrán con la irreductible Momo, bien aconsejada por el Maestro Hora.

Son muchos los méritos de esta novela. Entre otros, las definiciones acertadísimas de la protagonista, una niña entre ocho y doce años pero cuya edad es realmente indeterminada, y de sus enemigos los hombres grises que solo valoran lo que se puede pesar, medir y contar; que es un relato inteligente y tenso, que mantiene hasta el final el interés, que combina con acierto lo real y lo fantástico, y que plantea sabiamente cuestiones de gran calado humano. Las ilustraciones del mismo Ende añaden misterio a la trama y revelan también (la que se ha dado en llamar) su imaginación arquitectónica.

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