La pequeña oruga glotona

La pequeña oruga glotona, de Eric Carle (1929-), es uno de los grandes álbumes de la historia: fue una gran novedad cuando se publicó y sigue siendo un libro modélico cincuenta años después. Su argumento, sugerido al autor por su editora, trata de una pequeña oruga que come primero una manzana, luego dos peras, tres ciruelas, cuatro fresas, cinco naranjas, luego muchas otras cosas… y, convertida en una oruga gorda, «aquella noche le dolió la barriga». La última ilustración será toda una revelación para los lectores pequeños.

Un rasgo característico de Carle es que suele dar el protagonismo de sus historias a pequeños animales poco comunes o, a veces, menos simpáticos, como un modo de ayudar a observar mejor la naturaleza. También, en todos sus álbumes emplea unas ilustraciones montadas en forma de collages hecho con pintura de ceras sobre recortes de papel: «El noventa y nueve por ciento de la ilustración está hecha de papel», dice Carle, un artista que se confiesa influido por los expresionistas alemanes y que llena de colorido sus libros, quizá como reacción a los tonos grises y oscuros que predominaron en sus años de infancia y juventud. El texto de La pequeña oruga glotona es sonoro y rico; la secuencia de imágenes es muy narrativa; el empleo de hojas recortadas y de troquelados para que una sola página se convierta en varias es magistral —y fue todo un reto técnico para la editorial en su momento—, y al pasar las páginas el lector aprende palabras, los días de la semana, los números… Y, naturalmente, qué ocurre con la oruga.

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