¡La paloma necesita un baño!

¡La paloma necesita un baño! es el tercer libro de Mo Willems (1968-) del mismo personaje —los anteriores fueron ¡No dejes que la Paloma conduzca el autobús! (Don’t Let the Pigeon Drive the Bus!, 2003) y ¡La Paloma encuentra un hot dog! (The Pigeon Finds a Hot Dog!, 2004)—, y, salvado que siempre un primer libro de una serie o de un personaje es insustituible, me ha parecido el mejor. Ya desde la portada queda bien establecido el conflicto. Y no sólo eso: también la contraportada sirve a la protagonista para reafirmar su posición. En las páginas del interior leemos todas sus disculpas, en globos al modo de los cómics, con cambios de tono marcados por las diferentes tipografías.

Las tres historias reflejan bien  aspectos del comportamiento manipulador de algunos niños cuando se han encaprichado con algo. Atraen a los adultos por su calidad gráfica y por su forma inteligente y amable de presentar las travesuras infantiles. Atraen a los niños porque pueden verse reflejados, a sí mismos o a sus compañeros, en sus modos de reaccionar cuando se les niega un capricho. A la vez, como ellos también se resistirían a la tramposa Paloma, les sirven para comprender a sus padres cuando les niegan algo.

Es una buena fórmula la que usa el autor para comenzar los álbumes: primero alguien pide nuestra ayuda para que convenzamos a la paloma y luego es la paloma la que se dirige al lector con gran furor dialéctico para sostener su postura. El miniargumento de ¡La paloma necesita un baño! es el más «realista» de los tres, en su planteamiento, en su desarrollo y en su resolución, de ahí también la conexión con el lector. Luego, el encanto está en la gran maestría del autor a la hora de secuenciar la historia y de conseguir gran expresividad con poquísimos rasgos.

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