¡Hola! ¡Hola!

¡Hola! ¡Hola!, del norteamericano Matthew Cordell, es un ejemplo de cómo un buen álbum puede salir de una idea simple pero bien transformada en una narración con imágenes. La niña protagonista intenta charlar con su padre, su madre y su hermanito, pero cada uno está totalmente absorbido por su móvil, su ordenador o su tableta y no responden ni bien ni mal a su amistoso «¡hola!» Así que sale afuera y, después de ir saludando a plantas y animales y al mundo, vuelve a su casa y actúa decididamente.

Relato con un núcleo argumental mínimo que refleja lo que vemos alrededor e incluso podemos protagonizar muchos de vez en cuando. Pero todo está bien contado, con unos dibujos sencillos y expresivos que siguen una secuencia clara: presentación en cuatro dobles páginas, incluidas las guardas, antes de la portadilla; luego la historia con un momento central, una doble página completa en la que un caballo responde al saludo de la niña llamándola por su nombre: ¡Hola, Lidia!, justo lo que ni sus padres y hermano hicieron; y, a partir de ahí, la enérgica Lidia en acción. Al final se indica la forma en que se han hecho las ilustraciones: pluma y tinta china, lápices de colores, ordenador, impresora de inyección de tinta, acuarela sobre papel…

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