Hilo sin fin

Hilo sin fin, del ilustrador canadiense Jon Klassen (1981-) y del escritor norteamericano Mac Barnett (1982-), es un álbum muy bien confeccionado, con un buen argumento, unas ilustraciones sugerentes bien secuenciadas, y unos personajes un tanto impasibles pero cuyas emociones captamos a través de sus miradas y posturas.

Una niña, Anabel, encuentra una caja con hilos de lana de todos los colores. Empieza por tejer suéteres para sí misma y, como le sobra hilo, también para su perro Nic. Pero como le sigue sobrando hilo hace otro suéter para Marc y otro para su perro. Luego continúa haciendo suéteres, y gorros…, para todos: personas, perros, gatos, e incluso para cosas que no lo necesitaban. Su pueblo cambia tanto que viene gente de todas partes del mundo para ver a Anabel. Hasta que aparece un malvado archiduque que desea comprar a toda costa la milagrosa caja de hilos.

El ilustrador usa una paleta de colores limitada para mostrar cómo cambia la ciudad monocroma, en apagado blanco y negro, al entrar en acción el hilo de Anabel, una metáfora de cómo la felicidad basada en la generosidad crece cuanto más se comparte. El argumento es estimulante pues habla de cómo las acciones pequeñas y las personas normales pueden cambiar muchas cosas alrededor o, si se quiere, de cómo las realidades más valiosas no se pueden robar ni nadie se las puede apropiar sin más.

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