Había una tribu

Había una TRIBU, de Lane Smith (1959-), es un álbum de los que gusta contemplar aunque no tenga trama. Vemos una sucesión de sugerentes imágenes con textos parecidos que comienzan con «Había un…»: rebaño de cabritos, colonia de pingüinos, resplandor de medusas, comunidad de ballenas, formación de rocas, desfile de elefantes, tropa de monos, etc. Y, en medio de todas ellas, un niño que se adapta como puede a los seres que tiene alrededor hasta que, al final, lo encontramos en medio de la tribu que anuncia el título original en inglés (pero no el título castellano).

El álbum tiene, sobre todo, unas escenas bien compuestas, que avivan la imaginación del lector. Las imágenes están elaboradas de modo que se sugieren las texturas apropiadas en cada caso. Son variadas las posturas y gestos de las figuras, del niño y de los animales, para mostrar momentos más o menos divertidos o serios. También es un pequeño ejercicio de vocabulario, pues están bien elegidos los variados nombres de cada grupo de seres con los que se relaciona el niño. Tal vez apunta demasiado lejos decir que la historia trata sobre la búsqueda de la identidad, como indican los textos de presentación…

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