Estrella Negra, Brillante Amanecer

Scott O’Dell (1898-1989) fue un escritor norteamericando que publicó varias novelas juveniles sobresalientes. Una de ellas fue Estrella Negra, Brillante Amanecer que, como la citada días atrás Stone Fox, cuenta una carrera de trineos.

Alaska. La protagonista y narradora es una chica esquimal. Empieza contando que, desde pequeña, acompañó a su padre en sus cacerías de focas. Luego que, cuando su padre sufre un accidente, toda la familia deja su pueblo costero para trasladarse a otro del interior. Y, pasado el tiempo, cómo, cuando tiene dieciocho años, una lesión de su padre propicia que sea ella quien corra la famosa carrera de Iditarod: unas mil doscientas millas entre Anchorage y Nome al frente de un trineo tirado por una veintena de perros.

La narración es fluida y ordenada. El estilo es lacónico, preciso y, cuando hace falta, informativo, sobre costumbres y modos de vida, o sobre animales y el tiempo tan inclemente de Alaska. La personalidad de la narradora es atractiva por su sensatez reflexiva y su valentía sin aspavientos. Se dibuja bien, sin ningún exceso, el choque cultural entre el mundo esquimal y el mundo «blanco». Los incidentes de la carrera están bien descritos y se suceden con toda verosimilitud. Es un personaje magnífico el de Oteg, otro corredor esquimal, ya mayor, que ha competido más veces y que protege a Brillante Amanecer porque, a diferencia de sus hijas, sabe atender a sus consejos.

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