Emigrantes

El ilustrador australiano de origen chino, Shaun Tan (1974-), es uno de los más importantes creadores de libros ilustrados de los últimos años y, sin duda, su gran obra hasta el momento es Emigrantes, una extraordinaria novela gráfica sin texto de gran poder emocional.

El libro está dividido en seis partes. En la primera se cuenta la partida del padre de familia, dejando atrás a su mujer y a su hija. En la segunda, su viaje en barco hasta el destino. En la tercera, la búsqueda de trabajo y el contacto con personas que, a su vez, le cuentan a él más historias de emigrantes. En la cuarta, el trabajo en la cadena de una fábrica y nuevas historias. La quinta contiene la carta a su familia para que se reúnan con él, el paso del tiempo a la espera de que lleguen, el reencuentro. En la sexta, la familia ya está instalada en el nuevo país y el relato termina con la niña que ayuda en la calle a una mujer emigrante recién llegada.

El autor dedicó cuatro años a recoger recuerdos y documentación, de su propia familia y de gente que pasó por circunstancias parecidas, y a confeccionar las ilustraciones. Estas aparecen en dibujos como de carboncillo pero fueron realizados después de un largo proceso de documentación, montaje y tratamiento por ordenador, a partir de antiguas fotografías de gente, otras de paisajes urbanos como el del puerto de Nueva York a comienzos del siglo XX, otras de escenas montadas y fotografiadas expresamente.

La historia se puede seguir con facilidad: la ausencia de texto, que sugiere las dificultades de comunicación propias de un recién llegado a un nuevo país, carga el relato en la continuidad de las imágenes y reclama del lector una observación atenta. Se combinan ilustraciones grandes para escenas claves, con otras páginas repletas de viñetas en las que se cuentan distintos momentos de la historia: el padre que confecciona una pajarita para su hija, la sucesión de las nubes para sugerir estados anímicos y el paso del tiempo cuando viaja en barco, los esfuerzos para comunicarse por escrito con otras personas, etc.

Los escenarios son oprimentes y surrealistas: es un acierto ese modo de sugerir la extrañeza y el sentido de amenaza que invaden al protagonista. La historia, sin embargo, es positiva: hay cercanía familiar a pesar de la separación, hay un ansia patente de vivir arraigado en un lugar, hay calor en las relaciones humanas pues hay gente con deseos de ayudar, se muestran detalles que recogen la tendencia natural a buscar refugio en objetos y costumbres para combatir la soledad y la inseguridad.

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