El viento en los sauces

El viento en los sauces, de Kenneth Grahame (1859-1932) está considerada una de las grandes obras de la literatura infantil con animales humanizados como protagonistas, y es uno de los muchos ejemplos que se pueden poner de un gran relato inventado por un padre para su hijo pequeño. Sus protagonistas son un fanfarrón, atolondrado e irresponsable Sapo, y sus amables amigos la Rata de río, el Topo y el Tejón. El Sapo, como él mismo dice, sólo desea «oír los tumultuosos aplausos que siempre me parecen que, de alguna forma, sacan a la luz mis mejores cualidades». Esto le ocasiona unos líos considerables: robos, arrestos, escapadas… Por último, junto con sus amigos, el Sapo pelea contra unas comadrejas que habían ocupado su casa durante su ausencia.

Con la excepción un capítulo algo extraño, que respondía a los deseos del autor de propagar una especie de paganismo natural basado en el amor a la naturaleza, los demás siguen las andanzas de unos héroes con los que Grahame deseaba mostrar tipos humanos, ironizar amablemente sobre algunos comportamientos, y hablar del valor de la amistad. Consiguió una obra de gran nivel literario que se caracteriza por un estilo y un lenguaje aparentemente simples, pero en realidad muy elaborados, con recursos gráficos como los guiones o las cursivas o las palabras unidas, para, por ejemplo, dar la sensación de agobio y transmitir el activismo de la Rata o las ansiedades del Sapo. Buscó expresamente que sus frases fueran sencillas pero tuvieran una gran musicalidad y describió con gran riqueza los paisajes para que sus lectores pudieran sentir hasta físicamente el encanto de la naturaleza.

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