Cuentos completos de Beatrix Potter

La recopilación de los Cuentos completos de Beatrix Potter (1866-1943) es uno de esos libros que vale la pena conocer y dar a conocer: sus relatos son ya «clásicos» para lectores pequeños. Sus traducciones a otros idiomas no funcionan tan bien porque su punto de vista es a veces muy local y se basa mucho en cuentos y en canciones infantiles populares.

La edición que cito contiene sus 23 cuentos, que se inician con el primero de la autora, El cuento de Perico el conejo travieso (The Tale of Peter Rabbit, 1902) que creó una gran demanda de cuentos de conejos. En algunos cuentos posteriores intervendrá también el conejo Perico como principal protagonista o como secundario. Del mismo modo actuará con otros personajes, con lo que se crea todo un mundo relacionado entre sí, algo que resulta del gusto de muchos lectores.

Beatrix Potter fue la primera de una nueva clase de autor-ilustrador y una renovadora de las historias de animales antropomorfizados. Unía talento para narrar, imaginación para urdir los argumentos, espíritu de observación, dotes artísticas notables, sentido práctico (siempre quiso que los libros fueran de un tamaño manejable para los dedos de sus lectores naturales), y sentido del negocio en los tratos con su editor, al que siempre pidió intervenir en el diseño de sus libros.

Extrae sus argumentos de las fábulas tradicionales y de la observación de sus propios animales, a los que a menudo dotaba de cualidades humanas, pero rompe con modelos narrativos anteriores porque no usa un lenguaje infantil. Sus cuentos son dulces y elegantes, y en ellos mezcla con gracia fantasía y realidad: «La vieja señora Coneja era viuda. Se ganaba la vida haciendo punto, cosiendo guantecillos y mitones para conejitos (yo misma me compré un par en una tienda)», afirma en El cuento del conejito Benjamín (1904).

El mérito de Potter está también en que no falta en sus cuentos un tono irónico y de comedia que caricaturiza bien las convenciones sociales; en que sus personajillos se comportan como lo que son (Perico empieza sus líos desobedeciendo a su madre), y el ambiente cordial y optimista tampoco le impide hacer notar la proximidad del peligro y de la muerte. A veces se quejaba de estar escribiendo siempre «historias ñoñas acerca de gente buena», por lo que hay ocasiones en que cambia un poco de registro: «He escrito muchos libros acerca de personas que se portan bien. Ahora, para variar, voy a escribir un cuento acerca de dos malas personas, llamadas Tomi Tejón y el señor Raposo», comienza El cuento del señor Raposo (1912).

Sus detallistas dibujos acuarelados, que cuando eran de animales siempre se basaban en modelos vivos, han influido en muchos ilustradores posteriores que intentan pulsar los mismos resortes de realismo, ternura y buen humor que Potter también hace brotar del texto. Por otra parte, fue una innovadora en el modo de concebir las ilustraciones pues con ellas buscaba una interacción con el texto diferente a lo habitual pues en su interior aportaba claves sutiles que no se mencionaban en la narración expresamente.

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