Charlie y la fábrica de chocolate

Charlie y la fábrica de chocolate es uno de los libros más populares de Roald Dahl. El protagonista, cuya familia tiene graves dificultades económicas, gana un premio para visitar la enigmática fábrica de chocolates WONKA. Lo acompañan otros cuatro niños que han ganado el mismo premio: el glotón Augustus Gloop; la mimada Veruca Salt; una chica que masca chicle todo el día llamada Violet Beauregarde; y Mike Teve, un niño que no hace más que mirar la televisión continuamente.

En este libro se aprecia bien que Dahl es un gran narrador que sabe unir lo cotidiano con lo fantástico o lo absurdo con gran naturalidad. Se ve también su talento para emplear un arma clásica de un autor de libros infantiles: la capacidad de describir de modo sugerente toda clase de comidas apetitosas, que aquí emplea con toda su potencia cuando mete al lector dentro de la fábrica de chocolate WONKA. Se notan también sus preocupaciones educativas: sus mensajes anti-glotonería y anti-televisión son contundentes. Por ejemplo, Charlie oye cantar a los Oompa-Lompas en la fábrica que «hemos aprendido algo primordial. / Algo que a los niños les hace mucho mal. / Y es que en el mundo no hay nada peor / que sentarles frente a un televisor. / De hecho sería muy recomendable / suprimir ese trasto abominable».

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